27 septiembre 2022
¡Queridos amigos de Bangassou!
Mil gracias por seguir ayudando a Bangassou.
Tantos proyectos grandes van adelante gracias a vuestra ayuda, vuestra simpatía, vuestra fe en esta misión de Bangassou en una zona de alto riesgo. Yo estoy bien, ya llevo 24 años como obispo y 42 de presencia en Centroáfrica, y ya tengo algunas “goteras”.

Aquí veis a un joven sacerdote de Bangassou que viene al centro para la reunión anual el mes de agosto pasado, donde hacemos la programación pastoral de la diócesis y los ejercicios espirituales, que duran una semana. Nuestros caminos son pistas de selva, empapadas de lluvia y barro. Esos son los caminos del mensajero que anuncia la paz en esta zona de Centroáfrica de alto riesgo. Intentamos no perder la sensatez y dar ánimo a la gente para que no pierda la esperanza. Mi cura se llama Francis y tiene 33 años. Está en la misión más alejada de la diócesis. Tiene que franquear bastantes barreras de mercenarios armados hasta los dientes. Ha tardado 5 días y llegó bien.
De los 14 grupos de mercenarios que nos han pisoteado desde 2018, solo quedan dos. Eran mercenarios del Níger que vienen con sus ganados huyendo de la desertificación del Sahara y buscan nuevos pastos y agua. Huyen del desierto que se come la sabana en Malí y vienen hacia Centroáfrica, entran clandestinos por miles y quieren instalarse en zonas poco habitadas de nuestra diócesis. Hoy solo quedan dos señores de la guerra que han tomado el este de la diócesis de Bangassou y a los que tendré que “pedirles permiso” para celebrar una ordenación sacerdotal en sus dominios el 8 de diciembre, día de la Inmaculada.
Lo curioso es que los otros 12 señores de la guerra, armados y enviados por lobbies de los países del Golfo, han sido abatidos y expulsados de Centroáfrica por otros mercenarios que vosotros conocéis bien: los Wagner rusos, que han sembrado el crimen y el dolor en Ucrania. Los mismos que están pisoteando Ucrania nos han sacado las castañas del fuego en Centroáfrica. Los criminales allí intentan sacarnos a flote aquí. Ciertamente que aquí no lo hacen gratis, porque nuestro país es un trampolín para llegar a otros países. La mitad de los países del continente africano son pro-Putin, porque Rusia lleva trabajando muchos años en la industria o la extracción del petróleo en muchos de ellos. ¡Paradojas de la vida!
Grupo de huérfanos de la parroquia Catedral con la hermana que los cuida, escolariza y protege

Esta hermana, que se ocupa de los 350 huérfanos que tenemos en nuestra diócesis (la mayoría víctimas de la guerra o cuyos padres han muerto de sida), se llama Yolanda. Es centroafricana y una Madre Teresa viviente. Ella lleva los comedores, se ocupa de escolarizar a todos los críos y de seguir a los más mayores cuando llegan a la universidad. Igual acogemos un bebé con 3 meses y lo seguimos por 20 años hasta la universidad.
El proyecto “Huérfanos” nació hace 23 años, llamado “Mama Tongolo”, justo un año después de mi consagración episcopal. Ella los lleva al hospital de la diócesis, que se llama Bangondé. Comenzó como un centro de enfermos terminales de sida y ahora tiene sala de leprosos, odontología, pediatría, maternidad y quirófano, donde cientos de enfermos pasan cada semana (allí han venido a operar muchos médicos de Córdoba), incluyendo los huérfanos.
También tenemos la casa de los ancianos con demencia senil, la Casa de la Esperanza, donde acogemos a quienes son acusados en los barrios de brujería. La misión católica los protege y cuida hasta la muerte. Muchos de sus donativos van destinados a estos tres proyectos.
Por no hablar de las 18 escuelas, donde están escolarizados 10.000 alumnos. Es la vida de la diócesis, junto con la vitalidad y fuerza de las parroquias, los cursos de costura para madres solteras, los de carpintería para jóvenes que salen en estado de shock traumático de la guerrilla, o de soldadura y alfabetización.
En fin, el trabajo misionero en zonas de alto riesgo, o periferias, como las llama el papa Francisco.
Sin la gracia de Dios no somos nada. Sin vuestra ayuda, a través del Domund, de ONGs, de fundaciones como la nuestra de Bangassou o de particulares… tampoco.
Un saludo cordial. ¡Unión de oraciones!
✝ Juan José Aguirre, Obispo de Bangassou (Centroáfrica)